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Friday, October 10, 2025

ASOMBROSO: La fe en Dios de un niño de 3 años es usada para sanar a una anciana en África

 Sun, hijo de misioneros que sirven en África a través de la misión Aldeia Nwana, sorprendió a toda una congregación cuando, con apenas 3 años, fue usado por Dios para sanar a una anciana que sufría dolores de espalda durante un culto en la iglesia.



Sus padres, Lívia Bember Vasconcelos y Neto, compartieron el testimonio en redes sociales al celebrar la construcción de la iglesia local y resaltar cómo su hijo mayor se ha convertido en inspiración y fortaleza para los cristianos de la región.

Lívia relató: “Días atrás, Sunzinho oró por una señora en la iglesia. Ella tenía dolores en la espalda y fue sanada. Cuando contó su testimonio, sus ojos brillaban de convicción: Dios hace milagros”Sun, que ya había experimentado sanidades en su propio cuerpo, comprendió que “también lleva algo de Dios”.

La madre recordó haber visto la sensibilidad espiritual de Sun en múltiples ocasiones: sueños, oraciones espontáneas y compasión genuina, testimoniando que ese mismo despertar espiritual en la niñez fue decisivo en su propia historia de fe.

En un video difundido en redes, la familia registró el momento en que Sun ora: “Padre Celestial, muchas gracias por este día. Jesús, sana la rodilla de papá para que esté bien. Amén”, mostrando la naturalidad y confianza del niño al interceder.

Lívia aclaró que nadie instruyó a Sun para orar así, sino que fue impulsado por un “corazón pequeño, pero lleno de fe”, reafirmando que el Espíritu Santo utiliza y guía incluso a los más pequeños en la fe.

La experiencia motivó a Lívia a animar a los padres a invertir intencionalmente en la vida espiritual de sus hijos, cultivando dones y sensibilidad con amor, verdad y presencia: “Los dones no maduran solos. El Espíritu Santo no tiene tamaño ni edad”.

Como padres, reconocen su misión: “No queremos solo hijos bien portados, sino llenos de Dios. Queremos ser guardianes del fuego que el Espíritu enciende en ellos, ayudando a discernir y a permanecer firmes”.

Sun entregó su vida a Jesús en Pascua de este año, a los 3 años, la misma edad a la que su madre tuvo su encuentro personal con Cristo: “Nunca volví atrás. Podemos enseñar, orar, guiar, pero el ‘sí’ a Jesús es algo que solo ellos pueden dar”, compartió Lívia.

La misionera declaró: “Creo que si nos movemos y abrimos nuestros ojos, veremos al Espíritu Santo moverse entre los niños, despertando en ellos una autoridad que no proviene de la edad, sino de la presencia. La fe de un niño desarma el cielo”.

El testimonio de Sun y su familia es un recordatorio del llamado bíblico a no menospreciar la fe de los pequeños: “Dejad a los niños venir a mí… porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 19:14).


La historia inspira a las familias y a la iglesia a reconocer que el Espíritu Santo puede obrar milagros y despertar ministerios genuinos en los niños, mostrando que la fe sencilla y expectante es tierra fértil para lo sobrenatural.

En cada hogar y comunidad, Dios sigue usando la fe pura de la infancia para manifestar su gloria y renovar la esperanza, confirmando que no hay límites de edad para el mover de Dios en la vida de quienes confían en Él.




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